La ciencia del estrés

Introducción

Afortunadamente y gracias a los avances en la medicina, nuestros patrones de enfermedad se han modificado. En la actualidad padecemos distintas enfermedades y tenemos más probabilidades de morir de forma diferente que la mayor parte de nuestros antepasados.

Lo que nos preocupa y nos quita el sueño es otro tipo de enfermedades y una de ellas es el estrés con todos sus derivados, porque el estrés sí puede generar enfermedades. En nuestra privilegiada vida, hemos sido los únicos con la suficiente inteligencia como para inventarnos esos agentes estresantes, y los únicos lo bastante estúpidos como para permitir que controlen nuestras vidas. Hay que tener claro que no existe una solución especial para derribar este problema, pero sí podemos tener un control con una serie de pautas para poderlo aliviar.

Autor del libro y contenido

Robert M. Sapolsky, es un científico y escritor estadounidense. Profesor de ciencias biológicas y de neurología en la Universidad de Stanford e investigador asociado en el Museo Nacional de Kenia.

Nuestro amigo Sapolsky nos ayuda a que imaginemos por un momento a una cebra que pasta junto al resto de la manada en la sabana africana. Sobre ella se abalanza un león. ¿Qué hace la cebra? Huye violentamente, corre, si está sana es muy probable que pueda burlar a su acosador. Tras recuperar el aliento y una vez reunida nuevamente con la manada, la cebra volverá a pastar plácidamente.

¿Qué es lo que ha ocurrido en la cebra que le ha permitido esa fabulosa carrera y le ha salvado la vida?, pues un conjunto de recursos. La trayectoria es simple: el animal sufre un estrés que bloquea todas las funciones corporales que gastan energía y que, por tanto, competirían con la más importante de las tareas en ese momento, la huida. Así, la cebra, bloqueará su actividad estomacal, desaparecerá la eventual sensación de hambre, con el fin de subordinar todos los esfuerzos y energías a lograr un único objetivo, la supervivencia.

Conexión animal y evolución

Así ocurre con los animales, pero también con el hombre. Un cazador que acosa una pieza estará en máxima tensión. Superado el estrés, los niveles corporales vuelven a normalizar ese equilibrio.

El hombre moderno no muere de hambre si no logra cazar. No es probable la muerte por inanición en un breve periodo de tiempo.

Y ante todos estos factores nuestro organismo reacciona igual que si fuéramos atacados por una serpiente. Nos pone en alerta máxima, para enfrentarse a ese factor a la espera de combatirlo.

¿Cuál es la razón de que la cebra que huye despavorida haya suspendido la digestión de forma repentina y que expulse heces medio líquidas? Con el resto de comida, el cuerpo los expulsará de inmediato como medio de “soltar lastre” y huir más fácilmente (en un humano, este proceso se llama diarrea y suele atacarnos ante situaciones que nos resultan muy estresantes)

Consecuencias del estrés

El estrés requiere de una mayor atención. La cebra debe estar muy alerta a todo lo que le rodea, si de frente acecha otro león o si nuestro perseguidor ha elegido otra presa más fácil.

Un ataque cardíaco es un duro golpe que genera un indudable estrés. Sin embargo, los estudios revelan que superan mejor esta situación aquellos que tienen un sólido entorno familiar o social que aquellos que se enfrentan a la enfermedad solos.

Lo que sí se considera probado es que los factores estresantes generan una menor respuesta nociva.

Relajación y ayuda

Al igual que el ejercicio, las prácticas de relajación tienen efectos positivos, como la técnica de Mindfulness.

Por otro lado, todos los factores que ayudan a controlar el estrés, pcentro mindfulness madridueden convertirse en nuevos factores estresantes. Un exceso de información puede llevar a aumentarlo. Lo mismo ocurre con los vínculos familiares, que son un alivio para el estrés del día a día, salvo que la propia familia sea una prisión que oprima la individualidad de cada uno de sus integrantes.

Conclusiones

En definitiva, este libro no ofrece una receta mágica contra el estrés, más que la lógica y la constancia; a cambio, nos regala numerosas claves que permiten comprender los efectos tan perjudiciales que produce en nuestro cuerpo.

Lo que sí parece cierto es que tener un mayor control sobre los factores estresantes los reduce de forma notable.

En Centro Mindfulness Madrid podemos ayudarte a gestionarlo.