Neurociencia y Mindfulness: Los sistemas reguladores

 

Lo que explica que Mindfulness tenga efectos beneficiosos y tan variados, es que en el conjunto de estructuras reguladoras de la fisiología, sus funciones ocupan un lugar privilegiado. Van der Kolk afirma en su libro “The body keeps the score”, que la meditación, llevada a cabo de manera intensiva, produce un contundente efecto en áreas cerebrales que son críticas para la auto-regulación fisiológica.

 

Por otra parte, podemos mencionar las siempre acertadas observaciones de Darwin (Que eran así, incluso cuando hacía conclusiones en áreas que no eran precisamente aquella donde era experto) acerca del trabajo de Claudio Bernard. Citamos: “Claudio Bernard insiste repetidas veces, y esto merece mención especial, que cuando se afecta el corazón, estimula el cerebro; y el estado del cerebro de nuevo estimula al corazón a través del nervio neumogástrico (vago); de manera que en toda excitación se producirá una acción y reacción mutua entre estos dos órganos, los más importantes del cuerpo”

En esta época podemos saber muchísimo más acerca de estos mecanismos reguladores. Las condiciones están dadas para que entendamos el alcance de las afirmaciones hechas por Claudio Bernard y citadas por Darwin. Este esquema cerebro-corazón nos sirve como base para tener una observación aproximada de lo que sucede con las funciones reguladoras.

 

Los sistemas reguladores ¿Cómo funcionan?

 

Estructuras neuro-encefálicas más centrales, mas cefálicas y más complejas, son las que regulan los órganos periféricos. Esto funciona de forma jerarquizada, pues las estructuras superiores modulan a las inferiores.

 

La información, hormonal y nerviosa, de el estado general de el organismo, es recibida por los centros corticales (Esta información discurre de abajo hacia arriba). Así, pueden estos ejercer su control, siguiendo este tipo de comunicación direccional, de arriba abajo, por vía nerviosa y endocrina. (Esto explica la coexistencia cuerpo-cerebro y la interdependencia que aquí hay)

 

Los más obvios mecanismos de regulación son el sistema nervioso autónomo, que como es sabido, se divide en simpático y parasimpático; y las glándulas endocrinas, que se relacionan con casi todo el organismo, pues sus secreciones alcanzan casi todas las células.

 

AL comprender esta jerarquización de los mecanismos múltiples homeostáticos, generada a lo largo de la evolución filogenética, es posible que se distinga la diferencia identificada por McLean de los 3 cerebros: el cerebro reptiliano, el cerebro límbico y el neo-cortex. Con lo que nace el nombre “cerebro triuno”.

 

Con esta división (aunque no del todo exacta) puede captarse una certeza: nuestro cerebro ha estado en construcción filogenética, y hemos ido conservando funciones y estructuras que fueron formándose en tiempos remotos.

 

Aquí nos aproximamos a una verdad que también nos sirve de base para descubrir en lo práctico los efectos de Mindfulness: Uno de los más importantes aspectos del cerebro triuno es que el cerebro límbico, que se dio al aparecer los mamíferos, nos da una particular característica: consiste en que gran parte de la regulación fisiológica solo puede lograrse de modo óptimo partiendo de la interacción con otros cerebros.

 

La influencia que Mindfulness nos permite tener sobre los mecanismos atencionales, sobre la perspectiva del sefl, partiendo de esta interrelación y de la consciencia del cuerpo, así como sobre la regulación emocional a la que conseguimos acceso, es evidente; y se explica fácilmente partiendo del entendimiento de los mecanismos y de esta influencia direccional de la práctica de la meditación. El impacto trasciende hacia el modo de vernos y hacia el modo de relacionarnos con otros.

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