Introducción

Las personas resilientes, como cualquier ser humano, experimentan necesidades, preocupaciones, pero saben manejar estas situaciones de forma conveniente.

La meditación de consciencia plena, Mindfulness, ayuda a rebajar el estrés y la ansiedad, científicamente demostrado.

Meditar sirve para mantener la calma, para concentrarse en el aquí y ahora. La práctica regular de esta técnica disminuye el estrés de cada día.

Concentrarse en la respiración

Tenemos que intentar aceptar las cosas tal y como son. Parece una tarea sencilla, en cambio resulta más fácil de decir que hacer. Los pensamientos sobre el pasado y el futuro, las valoraciones y los juicios nos acompañan de forma continuada, ni nos damos cuenta de ello. Poder librarse de esos pensamientos, aunque sea por un corto tiempo, puede representar un gran éxito.

Varias investigaciones de los últimos años demuestran que la meditación reduce el estrés en personas saludables y en pacientes que presentan depresión o enfermedades físicas graves.

Linda Carlson, psicóloga de la Universidad de Calgary, realizó un estudio donde se demuestra que la meditación reduce el acortamiento de los telómeros, que suele observarse en las mujeres que sufren cáncer de mama.

Los telómeros son los extremos de los brazos de un cromosoma y están formados por secuencias repetidas de ADN y proteínas.

Con asiduidad, se vuelven demasiado cortos en relación con diversas afecciones, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las infecciones. Se han relacionado los telómeros más cortos de lo normal con una mayor tasa de mortalidad en el cáncer de mama.

Carlson examinó diferentes muestras de sangre de 88 mujeres con cáncer de mama que habían superado una terapia. Uno de los grupos participó en un entrenamiento de meditación de consciencia plena durante ocho semanas; otras recibieron terapia de conversación, y unas terceras asistieron a un seminario sobre cómo manejar el estrés.

Tomaban muestras de sangre de las participantes para analizar la longitud de los telómeros.

Los resultados, publicados en 2015, atestiguaron que los telómeros de las mujeres del grupo control se habían acortado de manera considerable durante este período de estudio. Por el contrario, las que habían practicado la meditación y las que habían recibido psicoterapia no presentaban variaciones en la longitud de sus telómeros. Carlson atribuye el fenómeno al efecto del entrenamiento contra el estrés. La meditación fomenta la relajación.

Parámetros

Para la investigación, Lengacher y sus colaboradores distribuyeron a 142 mujeres con cáncer de mama que habían concluído el tratamiento en dos grupos: uno practicaba la meditación de consciencia plena; el otro recibía las pruebas de control habituales.

Los investigadores tomaron muestras de sangre de las participantes, evaluando también su estado mental. Descubrieron que la actividad de la telomerasa había aumentado, un 17 por ciento en las mujeres que habían practicado la meditación plena. En el otro grupo no detectaron cambio alguno en este aspecto. Aún así, la longitud de los telómeros no presentó alteraciones en ninguno de los dos grupos, a diferencia de los hallazgos descritos por la psicóloga Carlson.

Otro factor que podría haber influido en la diferencia de resultados es el tipo de terapia que las pacientes recibieron antes de la investigación.

Diversos estudios llevados a cabo en los últimos años corroboran que las personas con práctica en la meditación presentan también cambios en la actividad del cerebro.

Britta Hölzel, psicóloga de la Universidad Técnica de Múnich, profesora de yoga y meditación, confirma que la práctica regular de la meditación hace aumentar la activación de áreas del hipocampo, estructura sensible al estrés, así como de la amígdala y la corteza prefrontal, regiones básicas para la regulación emocional.

Cuando aprendemos a relajarnos y meditar, esto repercute beneficiosamente en nuestro estado neurofisiológico.

El neurobiólogo Fadel Zeidan, del Centro Médico Bautista Wake Forest, en Carolina del Norte, desarrolló una variedad de «meditación aparente». Los participantes practicaban ejercicios supuestamente de relajación, sin saber que no tenían nada que ver con las prácticas observadoras.

Hölzel confirma que la meditación aparente tiene mucho en común con la práctica de la atención plena, ya que solamente carece del factor de la atención.

Según la investigación de Zeidan, la meditación calma el dolor y desencadena actividades cerebrales específicas de la atención.

Los participantes que habían meditado de forma correcta no solo afirmaron que sufrían de menos dolor, sino que su cerebro también procesaba los estímulos dolorosos de otra forma.

Zeidan afirma que estos ensayos con personas sanas no pueden extrapolarse a las que sufren dolores crónicos. De la misma forma, los descubrimientos de Carlson con pacientes de cáncer no son automáticamente válidos para cualquier enfermo.

Hölzel, destaca que, en cualquier caso, un curso de ocho semanas para aprender a meditar resulta insuficiente. «La atención plena es más una filosofía de vida que un entrenamiento».

Conclusiones. Resiliencia

La resiliencia puede entrenarse.

Klaus Lieb, director del Centro Alemán de Resiliencia, aporta que existen muchos programas para fortalecer la resistencia mental.

¿Es posible fortalecer la capacidad de resiliencia?

Sí, podemos señalar la capacidad de despertar emociones positivas en una persona, y de forma regular, así como intentar construir una red social funcional a la que poder acudir en determinados momentos complicados de la vida. Saber manejar una crisis debe adaptarse siempre a las posibilidades y particularidades de nosotros mismos.

Desde siempre se ha concebido la idea de que la resiliencia es un rasgo de personalidad relativamente estable.

Pero investigaciones actuales corroboran que se puede modificar. La conducta resiliente para regular los sentimientos se puede aprender, aparte de esto, su preparación aporta efectos muy positivos y beneficiosos para la salud mental.

Debido a esto, su práctica no nos garantiza mejorar nuestro bienestar; no debemos esperar que nos convierta en exentos al estrés, pero es cierto que nos muestra el camino para optimizar el empleo de los recursos.

¿Necesitamos sufrir para ser resiliente?

No necesariamente sufren más, sino que manejan su dolor de una forma más constructiva. Tienden a superar las situaciones negativas con mayor rapidez al afrontar mejor el estrés y buscar una salida.

Muchas más veces de las que creemos, nos damos cuenta de lo fuertes que somos cuando experimentamos situaciones adversas.

En definitiva y para numerosas personas, cada vez resulta más difícil compaginar el estrés de la vida laboral diario con el deseo de satisfacer una vida familiar plena. Por esta razón, deberíamos considerar el mantenimiento de la salud mental como una tarea que compete a toda la sociedad.

En Centro Mindfulness Madrid te ayudamos a aprender a meditar y relajarte, de esta forma mejorarás en tu vida diaria al aminorar la ansiedad.