¿Pueden el budismo, la Filosofía y la Ciencia estar conectados?

 

Mindfulness ha demostrado, con bases científicas, ser una práctica muy útil en el tratamiento de la depresión, el estrés y trastornos psicológicos, incluso en fases críticas. Su llegada al campo de la psicoterapia se ha instaurado tras años de aplicación, tanto por destacados psicólogos reputados mundialmente, como por millones de psicoterapeutas.

 

Lo interesante del caso mindfulness es que ha conectado técnicas de miles de años, aplicadas por el budismo, aseveraciones filosóficas y, por último (y por paradójico que parezca) la ciencia. Para ver esta relación observemos lo siguiente:

 

La meditación budista y su impacto en la mente humana

 

Lo budistas no podían comprobar de ninguna manera, excepto a través de la experiencia propia, su habilidad para focalizar la atención, gestionar sus emociones y regular el flujo de pensamientos. Pero en la actualidad, la neurociencia ofrece los mecanismos que revelan los efectos de la meditación mindfulness: ejercicios que aplican los principios de la meditación budista, de forma sencilla y práctica, otorgando grandes beneficios.

 

En el Sutra de los Cuatro Fundamentos de la Atención (Satipatthana Sutta, Majjhima Nikaya, Sutta n°10) Se lee:

 

Así (un monje) vive contemplando el cuerpo en el cuerpo internamente, o vive contemplando el cuerpo en el cuerpo externamente, o vive contemplando el cuerpo en el cuerpo interna y externamente. Vive contemplando los factores del origen del cuerpo, o vive contemplando los factores de disolución del cuerpo, o vive contemplando los factores del origen y disolución del cuerpo. O tiene consciencia de que “hay un cuerpo” en el grado necesario para el conocimiento y la atención, y vive desapegado, sin apegarse a nada en el mundo. Monjes, así es cómo el monje medita practicando la contemplación del cuerpo en el cuerpo

 

Lo que puede percibir el cuerpo a nivel sensorial e internamente es muy importante como fuente de autorregulación. En psicología, llamamos a la percepción de este tipo: Interocepción. En esta está incluida la percepción de la temperatura, el picor y la percepción del dolor, así como las sensaciones musculares y viscerales, el tacto sensual, la sed, el hambre, la necesidad de aire y la actividad vasomotora.

 

Al tiempo, la interocepción se encuentra vinculada con la empatía, de modo que los individuos que la cultivan, llegan también a mejorar su capacidad empática. La unión de estas funciones se explica por la relación entre la unión témporo-parietal y la Ínsula. Lutz y Cols, científicos investigadores de los efectos neurales de mindfulness hallaron una notable activación de estas zonas en monjes entrenados en prácticas como la compasión.

 

Baruch Spinoza y la regulación emocional

 

Otra importante característica de practicar mindfulness es su influencia en la regulación emocional. La meditación permite la contemplación de los sentimientos y este es uno de los principios de los Cuatro Fundamentos antes mencionados. Pero no solo se registra allí, sino que el Filósofo Baruch Spinoza (Siglo XVII) En su libro “Ética” (Proposición III, parte 5) concluye:

“Un efecto que es una pasión, deja de ser pasión tan pronto como nos formamos de él una idea clara y distinta”

 

En términos modernos y adaptados a la ciencia, interpretamos que cuando una emoción se hace consciente, inevitablemente disminuye su intensidad. Y esto es lo que pasa cuando practicamos mindfulness. Las oscilaciones afectivas que representan un gran riesgo para nuestro equilibrio emocional, son confrontadas con la práctica de la atención plena.

 

Si te ha gustado este post compártelo: Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email