Pruebas del aprendizaje de mindfulness como estudio piloto

La experiencia de aprendizaje de mindfulness ha demostrado, al ser investigada, que el desarrollo de las habilidades obtenidas por el entrenamiento, dan paso al bienestar y la estabilidad psicológica como principal rasgo. Los medios para registrar el nivel de rasgo son predominantes. Y el estudio medido de mindfulness como estado de conciencia, no ha sido un objetivo de investigación hasta ahora.

Un estudio piloto realizado por Daniel Campos Bacas, Paloma Rasal Cantó y Ausiás Cebolla Martí, investigadores de la Universitat Jaume I, se ha concentrado en estudiar la evidencia en la conexión entre mindfulness rasgo (MR), mindfulness estado (ME), y auto-compasión (AC). Así como las consecuencias derivadas del aprendizaje de mindfulness. Mediante un estudio realizado a 18 profesionales se determinó una relación tácita entre ME, MR y la auto compasión. Este estuvo concentrado en registrar con gran atención la respiración y el escaneo corporal. Así como una conexión directa con la manera como se reacciona a la práctica. Garantizando que la optimización de la experiencia y la comprensión del concepto de mindfulness aumenta con la práctica.

¿La práctica acelera el aprendizaje de mindfulness?

Para muchas personas el concepto de mindfulness parece resultar algo abstracto. Asumiendo que nuestras mentes, comúnmente, parecen incapaces de asumir la experiencia presente. Es precisa una estrategia que apoye la concentración. La manifestación de los eventos que se originan mediante la práctica, hacen sencillo entender el concepto de mindfulness como aprendizaje.

Esto resulta fascinante, representando un punto clave en la enseñanza de mindfulness. Sugiriendo que la práctica constante facilita la internalización de la información y amplía la experiencia cognitiva, así como la meta-cognitiva. De manera que se experimenta un aumento en los procesos sinápticos, facilitando los procesos neuronales del individuo.

Aumenta tu experiencia de aprendizaje de mindfulness mediante la constancia

A grandes rasgos debemos reconocer que la activación cerebral, tras los ejercicios de concentración, producen importantes resultados y una comprensión consciente. Este es el efecto final del aprendizaje de mindfulness. La sutileza con la que la información se va revelando, mediante la práctica, representa un avance y desarrollo constante.

Basta entonces con establecer de forma disciplinada un plan. Es idónea una planificación que permita realizar sesiones de meditación y concentración diarias. Aunque lo ideal es mantener fidelidad y responsabilidad en el plan de sesiones con mindfulness, ten presente que como mínimo, basta con la práctica de tres días por semana. Eso siempre afianzado en ejercicios respiratorios que también aportarán y mejorarán a tu bienestar físico y emocional.

Una vez creado el hábito de la práctica y el estudio de mindfulness, las posibilidades y el desarrollo neuronal que registramos es evidente. Al punto que se convierte en una terapia de escape. Permitiendo conciliar la intranquilidad mental que es habitual en nuestra sociedad actual.

Todo esto proporciona calma y serenidad en la toma de decisiones y la forma como nos relacionamos con el mundo. Es el aprendizaje de Mindfulness y la constancia en su práctica, una alternativa para combatir el estrés y la neurosis, que el día a día representa para muchos en la actualidad.

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