Centro Mindfulness Madrid https://centromindfulnessmadrid.com Wed, 13 Jan 2021 14:36:08 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.5.3 https://centromindfulnessmadrid.com/wp-content/uploads/2016/10/cropped-centro-mindfulness-favicon-32x32.png Centro Mindfulness Madrid https://centromindfulnessmadrid.com 32 32 ¿Cuál es el efecto de los retiros de Mindfulness? https://centromindfulnessmadrid.com/2021/01/13/cual-es-el-efecto-de-los-retiros-de-mindfulness/ https://centromindfulnessmadrid.com/2021/01/13/cual-es-el-efecto-de-los-retiros-de-mindfulness/#respond Wed, 13 Jan 2021 14:36:07 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9514 Investigaciones existentes sobre la eficiencia de los retiros de mindfulness y meditación

Hay pocos estudios controlados sobre la eficacia de los retiros intensivos de meditación con mindfulness, en diversas variables psicológicas en personas sanas.

La principal razón de esta carencia es que estos retiros, que usan prácticas de meditación de las tradiciones contemplativas, no están diseñados para mejorar el bienestar psicológico y otras características de las personas sanas, como elevar la empatía en los sanitarios o la prevención del burnout en los profesores, como sí ocurre con las psicoterapias basadas en el mindfulness.

En cambio, estos retiros suelen estar destinados a personas altamente motivadas con una práctica religiosa fuerte.

Por otro lado, la heterogeneidad de los avances es muy marcada, puesto que hay grandes divergencias en el tipo de meditación utilizada (Yoga, Zen, Vipassana, meditación trascendental, etc.), la duración del retiro, desde una semana hasta tres meses, y las variables evaluadas, que incluyen desde afecto positivo hasta efecto negativo o calidad de vida, entre otras (Kozasa y cols., 2008; Braboszcz y cols., 2013); Jacobs y cols., 2013; Elliot y cols., 2014; Khoury y cols., 2017).

Existen diversos metanálisis sobre este tema: el más amplio se centra en veintiún estudios sobre retiros que usan técnicas basadas en el mindfulness, pero que, al no separar los efectos con base en las diferentes técnicas meditativas, los resultados pueden inducir a confusión (Sedlmeier y cols., 2012).

Hay otro tercer metanálisis (Eberth y Sedlmeier, 2012), que compara meditación tradicional con prácticas basadas en el mindfulness y, entre ellos, incluyen tres retiros de meditación.

Para finalizar, existe una revisión sistemática que estudia tres retiros de meditación Vipassana en poblaciones penales (Chiesa, 2010).

Resultados de los estudios individuales

Algunos estudios han valorado aspectos atencionales y cognitivos. De esta forma, retiros intensivos de una semana fundamentados en una mezcla de mindfulness y de otras intervenciones, mostraban una mejoría de los índices basados en tareas de atención ejecutiva, pero no en la orientación volicional (Elliot y cols., 2014).

Otro ensayo basado en tres meses de retiro, practicando la meditación Isha yoga, produjo pequeños pero notables cambios en algunos test conductuales (Braboszcz y cols., 2013).

Durante un retiro Vipassana de un mes, se notaron mejoras en la exactitud de la inhibición de la respuesta y reducción en la variabilidad del tiempo de respuesta.

También se confirmó un aumento en la concentración durante la realización de la tarea, pero no en el esfuerzo ni en la motivación (Zanesco y cols., 2013).

Otros avances han evaluado variables fisiológicas. Así, retiros de tres meses de meditación samatha han demostrado que aumentaban los niveles del mindfulness autorreportados y disminuían los valores de cortisol (Jacobs y cols., 2013).

En un retiro de meditación concentrativa se notó que aumentaba la actividad de la telomerasa celular (Jacobs y cols., 2011). Otro estudio corroboró que un retiro Vipassana de diez días mejoraba la variabilidad de la frecuencia cardíaza y el bienestar psicológico (Krygier y cols., 2013).

También se han estudiado variables psicológicas como resiliencia y compasión, confirmando mejorías significativas a los cuatro meses de seguimiento tras un retiro de una semana practicando meta (Pidgeon y cols., 2014).

También hay estudios sobre variantes de psicología positiva que demuestran que los retiros aumentan el afecto positivo (Shapiro y cols., 2007), y el disfrute de estímulos sensoriales positivos como secciones de películas placenteras (Erisman y Roemer, 2010).

En cambio, otros estudios han sugerido que el mindfulness puede ayudar a disminuir la respuesta emocional a los estímulos sensoriales positivos (Brown y cols., 2013, Ortner y cols., 2007).

La razón para esta aparente contradicción no está del todo clara, pero una posible explicación es que el efecto de los retiros intensivos de mindfulness puede ser distinta según los niveles previos de mindfulness.

Según los maestros de las tradiciones contemplativas (Karmapa, 1981), los estados meditativos más altos no pueden alcanzarse en la vida mundana, sino solo en entornos aislados, practicando retiros intensivos.

Un estudio controlado de nuestro grupo evaluando un retiro de un mes de meditación Vipassana (Montero Marín y cols., 2016), encontró que se eleva el desapego, el afecto positivo y el equilibrio afectivo (ambos medidos con la escala PANAS), o la escala observar del FFMQ, así como el cuestionario Mindsens, que discrimina a los individuos que no meditan frente a meditadores cotidianos.

Aparte de esto, el retiro reduce la escala describir FFMQ y la subescala de otros negativos. Es el único estudio sobre retiros de meditación que mide rasgos de personalidad.

En este trabajo se empleó el Temperament and carácter Inventory-Revised, y se confirmó que el mindfulness ayuda a aumentar la cooperatividad y disminuye tanto la dependencia a la recompensa como la auto-directividad.

Eficiencia de los retiros frente a la práctica habitual

Aunque no hay suficientes ensayos sobre el tema, los datos en la actualidad invitan a pensar que los retiros son mucho más eficientes que la práctica habitual, algo que desde siempre ha defendido la tradición budista.

Uno de los cambios neurofisiológicos más consistentes que produce la meditación es la rebaja en la frecuencia cardíaca y en la función respiratoria.

El entrenamiento en mindfulness ayuda a desarrollar la habilidad de detectar y responder a los estímulos fisiológicos mediante la percepción y modulación de los patrones respiratorios.

Este proceso puede ser aprendido y consolidado mejor durante los retiros intensivos de práctica que durante la práctica diaria habitual, y produciría cambios duraderos en el patrón respiratorio.

Existen investigaciones que corroboran (Wielgosz y cols., 2016), que la disminución de la frecuencia respiratoria está ligada con la práctica, pero no con el tiempo de práctica diaria, sino con el tiempo invertido en retiros.

No está claro el motivo, pero se piensa que la razón de esta mejor consolidación de los cambios psicológicos en los retiros es que en ellos se puede realizar práctica durante más tiempo al día y más días, a la vez que existe una mínima exposición a estímulos extraños y a demandas ambientales complejas.

En cambio, la práctica diaria ocurre en un entorno de estímulos frecuentes y estresores complejos, que constituyen nuestro día a día.

Este hallazgo puede ayudar a valorar cuál es el mecanismo de acción y cómo se debería planificar la práctica formal, o sea, que habría que enfatizar la práctica en forma de retiros.

Otro tema importante a la diferencia entre los retiros y la práctica diaria es: ¿cuál es la distribución óptima de la práctica diaria frente al tiempo invertido en retiros para producir beneficios a largo plazo?

Existe un reconocimiento creciente de la necesidad de una mayor sofisticada y especificidad en la identificación de los mecanismos activos de cada operación (Sedlmeier y cols., 2012; Goyal y cols., 2014; Davidson y cols., 2015; Lutz y cols., 2015).

La mayor parte de los estudios están fundamentados en protocolos como el MBSR (Kabat-Zinn, 2003), que se focaliza en la práctica diaria y considera los retiros como una actividad marginal, ya que solo dedica un día durante las ocho semanas de formación.

Se cree que los retiros intensivos deben tener un papel más importante como ingrediente activo, sobre todo si queremos valorar el impacto no solo a corto plazo, sino como una herramienta de cambio de estilo de vida a largo plazo.

En Centro Mindfulness Madrid le enseñamos todo sobre esta técnica.

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¿Es eficaz el Mindfulness en ancianos? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/12/14/es-eficaz-el-mindfulness-en-ancianos/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/12/14/es-eficaz-el-mindfulness-en-ancianos/#respond Mon, 14 Dec 2020 16:25:25 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9379 Entrenamiento Mindfulness para ancianos

A pesar de que la mayoría de los ensayos se han llevado a cabo en adultos jóvenes, hay un interés en aumento en la aplicación del entrenamiento de mindfulness, como una operación preventiva dirigida a los ancianos.

Este grupo de población es de particular interés debido a las modificaciones relacionadas con la edad en el apoyo social, las limitaciones de la independencia físicas y las reducciones en diversos dominios de la función cognitiva.

Xiong y Doraiswamy (2009), exponían los aspectos siguientes para indicar el uso de estas técnicas en esta población concreta:

1-La disminución de la secreción de cortisol inducido por el estrés, lo que podría tener efectos neuroprotectores, elevando los niveles del factor neurotrófico cerebral.

2-La reducción lipídica y del estrés oxidativo, los cuales podrían rebajar el riesgo de enfermedad cerebrovascular y de neurodegeneración derivada de la misma.

3-El fortalecimiento de los circuitos neuronales, lo que permitiría mantener la reserva cognitiva.

En la actualidad, el programa basado en el mindfulness que cuenta con mayor evidencia científica en la aplicación a la población geriátrica es el MBSR.

Eficiencia en ancianos

Lantz y su equipo (1997), aplicaron MBSR en un contexto residencial con enfermos con deterioro cognitivo evolucionado, con la finalidad de rebajar los trastornos de conducta y los síntomas psicopatológicos ligados a la demencia.

La eficiencia de estas operaciones basadas en el MBSR, se ha venido repitiendo en diversas investigaciones desde entonces (McBee y cols., 2004; Wells y cols., 2013; Quintana y cols., 2014).

La utilización del mindfulness en enfermedades neurodegenerativas en estadios leves sugiere un efecto positivo en las capacidades cognitivas como: memoria, atención, fluidez verbal, capacidad de abstracción, praxias y cálculo (Wells y cols., 2013; Quintana y Quintana, 2014).

Por consiguiente, la práctica del mindfulness se muestra muy útil para paliar la sintomatología en la demencia en general, siendo este aspecto muy relevante en los centros sociosanitarios por su alta prevalencia, superior al 60% (López-Mongil y cols., 2009).

En esta línea, Larouche y su equipo (2015), señalan que la práctica del mindfulness podría detener el deterioro cognitivo, reduciendo los efectos de la sintomatología ligada a la demencia, favoreciendo el manejo del estrés, rebajando los efectos de los trastornos del estado de ánimo y disminuyendo los procesos inflamatorios asociados a la muerte neuronal.

La mayoría de los estudios que midieron variables de resultado psicológicas, expusieron que las operaciones basadas en el mindfulness tienen algunos efectos positivos en el bienestar de los adultos mayores (Geiger y cols., 2016).

Diversas investigaciones informaron que las operaciones basadas en el mindfulness se ligaron a disminuciones significativas en la soledad, la depresión, el estrés, la ansiedad, los problemas del sueño y las rumiaciones, así como a aumentos significativos en el estado general y el afecto positivo.

De la misma manera, se han notado mejoras en la aceptación del dolor y la función física en dolor crónico y en la aceptación de enfermedad, así como en la experiencia de enfermedad, en diferentes afecciones médicas.

Quintana y Miró (2015), en España, plantean un entrenamiento diario para consolidar la técnica del mindfulness en las actividades de la vida diaria básica, dado que son las tareas principales en la organización de los servicios sociosanitarios.

Este entrenamiento enseñó un beneficio en la estabilización clínica y un mantenimiento de las capacidades cognitivas, funcionales y psicopatológicas en, por lo menos, dos años.

Eficiencia en cuidadores

También se ha analizado el efecto de la técnica del mindfulness en cuidadores de personas con demencia, con resultados positivos (McBee, 2003; O´Donnell y cols., 2010; Oken y cols., 2010).

En cambio, las operaciones realizadas en cuidadores de enfermos de Alzheimer, suelen ser efectivas a corto plazo, pero sus efectos se diluyen con el paso del tiempo, por lo que se hace imprescindible el establecimiento de medidas y de políticas de atención a estos cuidadores que permitan mantener los efectos beneficiosos de las operaciones destinadas a reducir sus niveles de malestar psicológico y de sobrecarga (Franco y cols., 2010).

Los descubrimientos respecto al mindfulness con ancianos son prometedores, notándose mejoras en la angustia psicológica y en sus diferentes manifestaciones, estrés, depresión, ansiedad, insomnio, así como también en la calidad de vida, en el afecto positivo, en los déficits cognitivos, y en varios tipos de afecciones médicas como hipertensión, cáncer, dolor lumbar crónico, diabetes, enfermedad coronaria, etc.

El tamaño, la calidad inadecuada y la inconsistencia a día de hoy es el hallazgo más importante de esta revisión.

Limitaciones sobre la eficiencia de Mindfulness en ancianos

Dentro de los estudios realizados hasta la fecha, muy pocos se limitan a valorar solamente a la población anciana, sino que analizan una muestra mixta (como en adultos jóvenes o mayores, y ancianos).

Muchos de estos avances contaban con numerosas limitaciones, como: un tamaño muestral pequeño, ausencia de un grupo de control activo o incluso de un grupo control.

Muy pocos ensayos eran aleatorizados, así como tampoco eran longitudinales (no contaban con medidas de seguimiento, lo cual hacía imposible determinar si los cambios realizados se mantendrían estables a lo largo del tiempo).

La mayoría de los estudios no evaluaban las diferencias en la capacidad de mejora respecto a las distintas características o componentes de las operaciones de mindfulness usadas.

Sería conveniente observar si existen diferencias en los niveles de mejora en función de características como la duración de las sesiones y de la operación, el formato individual o grupal, o la experiencia o profesionalidad del instructor, entre otras.

Conclusiones sobre la eficiencia de Mindfulness en ancianos

La psicoterapia de mindfulness representa una importante alternativa terapéutica y preventiva en ancianos y puede aplicarse a bajo costo en grupos.

Aparte de esto, supone un cambio en la orientación de la operación de un colectivo, al que con frecuencia las prácticas clásicas de estimulación le recuerdan su pérdida cognitiva y discapacidad, ya que supone potenciar las capacidades y recursos internos.

Pero es necesario seguir investigando para determinar su eficiencia tras solventar las limitaciones existentes en estudios previos, los cuales también proporcionan caminos y recomendaciones para las investigaciones del futuro.

En Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo sobre esta técnica milenaria.

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¿Es eficaz el mindfulness en niños y adolescentes? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/30/es-eficaz-el-mindfulness-en-ninos-y-adolescentes/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/30/es-eficaz-el-mindfulness-en-ninos-y-adolescentes/#respond Mon, 30 Nov 2020 11:55:15 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9334 Situación actual de niños y adolescentes

La literatura actual señala que niños y adolescentes se encuentran sometidos a unos importantes niveles de presión externa. Muchos estudiantes presentan fuentes de estrés procedentes del entorno familiar, de los conflictos entre padres, de determinados aspectos socioculturales o de factores de salud física y mental (Meiklejohn y cols., 2012).

Esto puede producir malestar psicológico, trastornos de la conducta y diferentes maneras de ansiedad en los niños, que pueden dañar la arquitectura de su cerebro en desarrollo, interferir en su aprendizaje, perturbar su pensamiento y afectar muy negativamente al rendimiento escolar (Meiklejohn y cols., 2012; Napoli y cols., 2005).

A medida que los niños van creciendo, la adolescencia llega como un período de cambios psicológicos, emocionales y fisiológicos, así como de presiones académicas e interpersonales.

En esta fase, muchos adolescentes pueden desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión o comportamientos autolesivos o de riesgo, como abuso de drogas y alcohol.

Por todo esto, a lo largo de las diferentes fases educativas, los centros de enseñanza se enfrentan a la ardua tarea de formarse no solo como instituciones para la educación formal, sino como instituciones que doten a los niños y a los jóvenes de recursos para prevenir trastornos y ayudar a fomentar su bienestar y desarrollo personal (Zenner y cols., 2014).

Programas de mindfulness en colegios e institutos

En Estados Unidos diferentes escuelas ofrecen una variedad de servicios de salud mental que van desde atención especializada hasta programas de prevención más generalizados, implementados a través de centros de salud mental escolar, psicólogos escolares o asesores.

En cambio, la disponibilidad de estos servicios varía según los recursos y existe consenso en que las necesidades de salud mental de muchos niños no están satisfechas (Britton y cols., 2014).

Se puede confirmar que esta situación se repite en nuestro país, aun cuando las escuelas podrían beneficiarse de operaciones de bajo costo, que demuestran mejorar la salud y el bienestar de los estudiantes. Los programas de mindfulness se plantean como especialmente adecuados para lograr este fin.

Se han desarrollado distintos programas de mindfulness destinados a los alumnos. La mayoría de ellos han resultado ser adaptaciones de operaciones basadas en el mindfulness ampliamente usadas y evidenciadas con adultos, como los programas MBSR o MCT.

Entre las variaciones para niños y jóvenes, se encuentra el decremento de la longitud de las sesiones y de la duración de las meditaciones, así como otros cambios en el contenido de las sesiones y en las prácticas, con la finalidad de hacerlas más comprensibles y accesibles a los alumnos.

Pero también se han creado distintos programas más específicos para niños y adolescentes.

Entre los destinados a los alumnos de 3-14 años de edad que han sido investigados científicamente, destacan los siguientes; Inner kids Program (Flook y cols., 2010), Inner Resilience Programe (Metis Associates, 2011), y MindUp (Schonert-Reichl y Lawlor, 2010); Schonert-Reichl y cols., 2015).

Entre los programas destinados a los alumnos de 14-18 años de edad, destacan: Learning to Breathe (Broderick y Metz, 2009) y Stresses Teens (Biegel y cols., 2009).

Finalmente, algunos programas que cubren todo el rango de edad son: La atención funciona (Nanninga y Sizoo, 2012), Mindfulness in Schools Proyect (MiSP) (Huppert y Johnson, 2010; Kuyken y cols., 2013), y Mindful Schools (Liehr y Diaz, 2010).

Demostración científica de los programas de mindfulness en niños y adolescentes

En las últimas décadas, múltiples estudios han documentado los beneficios de la atención plena en los adultos.

En cambio, pese a la gran evidencia de esta eficiencia en los adultos, la demostración es más escasa en el caso de los niños y los jóvenes, hecho que se atribuye al estado naciente en el que se encuentra la investigación al respecto (Zoogman y cols., 2015).

A pesar de todo, en los últimos años, el número de estudios sobre mindfulness en niños y jóvenes ha ido aumentando. Entre los estudios realizados con niños, destacamos uno de los primeros en ser difundido: el estudio llevado a cabo por Napoli y sus compañeros (2005), un ensayo controlado aleatorizado, con 194 niños de edades entre los 6 y 9 años.

Los alumnos que participaron en el Attention Academy Program, incluyendo ejercicios de respiración, físicos y sensoriales, mostraron mejoras en atención y habilidades sociales, y reducciones en los niveles de ansiedad autoinformados, en comparación con el grupo de alumnos control.

Conclusiones de la eficacia del mindfulness en niños y adolescentes

La incorporación del mindfulness en la educación se forma con la visión del aprendizaje que busca la formación de los estudiantes a nivel académico, social, emocional, ético y espiritual (Clonan y cols., 2014).

Los descubrimientos de las revisiones sistemáticas previas y los metanálisis de operaciones basadas en el mindfulness han llevado a los investigadores a proponer que este enfoque terapéutico es muy útil para reducir un rango de comportamientos problemáticos de los estudiantes y promover una variedad de comportamientos de bienestar en las escuelas (Klingbeil y cols., 2017).

Según Waters y su equipo (2015), los colegios son el lugar ideal para enseñar meditación desde el punto de vista de maximizar el alcance, ya que tienen contacto con un gran número de niños de manera regular y durante sus años de desarrollo formativo, en los cuales se pueden establecer hábitos y vínculos de por vida.

Pero a pesar de todo, es necesario ser prevenidos con estas conclusiones. Si bien la investigación en esta área continúa creciendo, existe la necesidad de una investigación bien diseñada y muy sólida para guiar la implementación de las prácticas fundamentadas en el mindfulness en niños y adolescentes.

Se necesitan muchos ensayos controlados aleatorizados más grandes para proporcionar un mayor apoyo práctico.

También se ha observado cómo la mayoría de estudios, revisiones y metanálisis existentes hasta la fecha sobre el mindfulness investigan muestras poblacionales compuestas, siendo complicado encontrar buenos estudios compuestos solamente con datos de una sola muestra.

Muchos utilizan muestras pertenecientes a minorías étnicas, lo cual limita en gran medida la generalización de resultados.

Así, será indispensable continuar investigando para determinar su eficiencia tras solventar las limitaciones existentes en análisis previos, así como delimitar mejor aquellas variables moderadoras y características que influyen o determinan su eficacia.

En Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo sobre esta técnica.

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¿Se considera eficaz el Mindfulness en el período perinatal? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/23/se-considera-eficaz-el-mindfulness-en-el-periodo-perinatal/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/23/se-considera-eficaz-el-mindfulness-en-el-periodo-perinatal/#respond Mon, 23 Nov 2020 11:14:15 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9318 Mindfulness en el período perinatal

El complicado proceso que supone el embarazo, así como los períodos durante y después del parto, y siendo una de las vivencias más maravillosas que una mujer puede experimentar a lo largo de su vida, no está exento de riesgos para la salud psicológica y física de la madre y del bebé.

Debido a las modificaciones biológicas, psicológicas y sociales que se producen en la mujer y en su entorno, como consecuencia directa o indirecta del embarazo, este proceso puede facilitar el desarrollo de distintas psicopatologías (Leung y Kaplan, 2009).

Estos estados de la madre pueden influir de manera negativa en la salud del bebé, tanto durante el propio proceso del embarazo como después.

Las posibles consecuencias de un cuadro clínico de depresión o ansiedad en la madre pueden ser: bajo peso del bebé al nacer, un parto pretérmino, mayor riesgo de mortalidad infantil, deficiencias en el neurodesarrollo del niño, así como fatalidades en el desarrollo motor y psicológico posterior (Sydsjö, 2011).

Al mismo tiempo, podría afectarse la relación madre-hijo, dificultando el desarrollo de un apego seguro. Desde hace unos años se viene desarrollando una línea de investigación en la que se evalúa la eficiencia de distintas operaciones basadas en el mindfulness sobre este perfil de la población.

Todo el trabajo clínico y científico está dirigido a tratar la ansiedad y la depresión durante los distintos períodos del embarazo: antes, durante y después.

Proyectos terapéuticos

Aunque en la mayoría de los análisis llevados a cabo se usan los protocolos de la MBTC y el MBSR, con pequeñas adaptaciones y prácticas de yoga, también se han desarrollado proyectos de intervención específicos para este tipo de población:

  • Mindful Motherhood (Vieten y Astin, 2008): en esta acomodación se incluyen conocimientos sobre el desarrollo del feto y abdomen durante la meditación de escaneo corporal; se utilizan ejemplos explicativos y prácticas relacionadas con el embarazo y crianza anticipada, como la atención al dolor durante el embarazo; una mayor inclusión de caminar y movimientos conscientes, haciendo uso del yoga prenatal. Su duración es de dos horas por semana, durante ocho semanas.
  • Mindfulness-Based Childbirth Education Program (Duncan y Bardacke, 2010): estructurado en tres horas a la semana durante nueve semanas, que incluye un retiro de silencio de siete horas en el fin de semana, entre la sexta y la séptima sesión, y una clase de reunión, de cuatro a doce semanas después de que todas las alumnas hayan dado a luz.
  • Lo recomendable, en cuanto al número de participantes es que sea de entre ocho y doce parejas, aunque pueden asistir mujeres solas. En este protocolo, la formación en mindfulness se integra de manera completa con los conocimientos psicobiológicos del embarazo, parto y postparto, así como con las necesidades psicobiológicas del bebé.
  • Se resaltan las técnicas dirigidas al desarrollo de capacidades de afrontamiento del dolor físico y el malestar psicológico que suceden en el parto, y de habilidades para hacer frente al estrés del día a día.
  • CLAM Pregnancy Intervention (Goodman y cols., 2014): Está constituido por sesiones de dos horas de duración, durante ocho semanas. Se trata de una adaptación concreta de la MBTC para mujeres embarazadas con ansiedad. Contiene elementos psicoeducativos, destacando cómo el mindfulness puede aplicarse en el embarazo.
  • En cuanto a las técnicas, además de las tradicionales y comunes al resto de protocolos, se han planeado otras muy concretas (“Mindfulness of baby practies”), que contiene ejercicios cognitivos para desarrollar la autobservación y el descentramiento.
  • Mind Baby Body Intervention (Woolhouse y cols., 2014): Se estructura en sesiones de dos horas durante seis semanas. Incluye una combinación de prácticas del mindfulness tanto formales como informales, movimientos con atención plena y ejercicios cognitivos.
  • Entre algunas de las características específicas, se destaca el desarrollo de la segunda sesión, la cual está enfocada en la atención del cuerpo y en la importancia del cuerpo en la comunicación con el bebé, así como el de la sexta sesión, dirigida a trabajar la autocompasión y las capacidades del mindfulness aplicadas a la maternidad.

Eficiencia de las intervenciones mindfulness en periodo perinatal

Un metanálisis sobre operaciones grupales en el período prenatal (Wadepul y cols., 2016), incluyendo diecinueve estudios con terapia conductual, interpersonal y dos intervenciones con mindfulness, confirma que esta terapia es segura, sobre todo en mujeres con un gran nivel de síntomas basales.

Las únicas operaciones que mejoran la ansiedad son las del mindfulness, mientras que las otras, parecen indicar un nulo efecto en este período.

La mayor asistencia a las sesiones y la mayor participación en ellas se liga a un mayor efecto. A pesar de todo, basados en este metanálisis, no existe suficiente certeza como para recomendar de forma sistemática las operaciones psicológicas prenatales de ningún tipo.

Otras investigaciones sugieren que las operaciones de mindfulness se presentan como un medio potencialmente muy eficaz para mejorar el bienestar prenatal, pero una mejor calidad metodológica para afirmarlo es vital (Matvienko-Sikar y cols., 2016).

Los datos cualitativos proponen que esta población considera las operaciones de mindfulness de manera muy positiva (Taylor y cols., 2016).

El metanálisis más incuestionable realizado analiza solo operaciones de mindfulness (MBSR, MBCT, operaciones basadas en mindfulness e intervenciones integradas de yoga y mindfulness).

Los dieciocho estudios corroboran que el mindfulness origina reducciones en la ansiedad perinatal de magnitud moderada-grande, mientras que, en la depresión perinatal, de reducción moderada, no es significativamente diferente a la que se encuentra en el grupo control.

En definitiva, el mindfulness es efectivo para la ansiedad, pero no para la depresión perinatal, por lo que se recomendaría el uso del mindfulness en este período, pero se requerirían más estudios que confirmasen su eficiencia (Shi y MacBeth, 2017).

En Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo sobre la técnica del Mindfulness.

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¿Cómo gestionar las emociones con Mindfulness? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/16/como-gestionar-las-emociones-con-mindfulness/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/16/como-gestionar-las-emociones-con-mindfulness/#respond Mon, 16 Nov 2020 11:28:33 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9294 Empecemos a gestionar las emociones con Mindfulness

Mindfulness es la técnica de enfocar tu atención hacia a tu interior para observar tus sentimientos, pensamientos y acciones sin interpretación o juicio.

Solemos clasificar las emociones como buenas o malas y todas están al servicio de nuestra vida, de nuestra propia existencia. Nos dan información sobre los cambios del entorno y nos ayudan a ser capaces de adaptarnos a él.

Debemos ordenarlas de forma productiva en función de si la respuesta corporal percibida es expansiva o contractiva. Así, dependiendo si se expande o contrae tu cuerpo, tendrás más información para saber que emoción estás experimentando en cada momento.

Adviertes a través de los sentidos algo diferente en tu entorno, los sentidos mandan la información al sistema nervioso central y este envía señales en función de la necesidad para que se produzcan sustancias y señales nerviosas que adapten tu respuesta emocional ante ese estímulo percibido; a esto se le denomina secuencia.

La emoción supone un componente fisiológico regido por nuestro sistema nervioso central, un componente energético que hace que esa emoción fluya a través de nuestros canales energéticos o se quede bloqueada, un componente cognitivo a nivel consciente e inconsciente que influye en la vivencia subjetiva de la experiencia y un componente conductual que puede ser adaptativo o no en función del resultado final del proceso.

En este artículo, os enseñamos la manera de poder gestionar las emociones con Mindfulness.

En nuestro Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo sobre esta práctica.

¿A qué denominamos Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional es definida por la Psicología como la capacidad de identificar y gestionar sus propias emociones y las de los demás.

Por consiguiente:

  • La conciencia emocional, significa estar al tanto de las emociones que estás experimentando, tristeza, felicidad, miedo, ira…, así como de las personas que te rodean.
  • Ser consciente de ti mismo es la capacidad de advertir las emociones que estás sintiendo en el momento actual sin juzgarlas.
  • La aplicación emocional, implica que puedes usar tus emociones para tu beneficio y para ayudar a los demás.
  • La gestión emocional, consistente en tomar responsabilidad y aprender a gestionar la relación que tienes con tus emociones.

La unión de Mindfulness y la Inteligencia Emocional parte de la teoría de que Mindfulness es un componente crítico de cada uno de los principales aspectos de la inteligencia emocional.

Para ser emocionalmente inteligente, primero debes ser consciente de tus propias emociones, porque si no, no podemos tener la capacidad para gestionar nuestra respuesta emocional.

Las personas que son conscientes de sus emociones, al mismo tiempo son conscientes de que cada persona es diferente y que cada persona maneja sus emociones de una manera única.

Este tipo de conciencia conduce a un mayor amor y compasión por uno mismo y por el otro.

¿Qué conseguimos al practicar Mindfulness para gestionar las emociones?

  • Aminorar el estrés
  • Reducir la ansiedad y suavizar los estados de tristeza.
  • Aprender a entender, gestionar y expresar, aquellas emociones incómodas, como las emociones difíciles y desafiantes que causan dolor y sufrimiento en la vida.
  • Vivir tus emociones de una forma más adecuada y sana, y no dejarte llevar por ellas.
  • Serenar tus emociones y desarrollar el equilibrio emocional.
  • Desarrollar mayor capacidad de resiliencia, lo que significa que puede recuperarse después de la adversidad de una manera más rápida.
  • Avanzar en tu desarrollo y crecimiento emocional y personal.
  • Mejorar la relación contigo mismo y con los demás.
  • Aumentar tu bienestar y felicidad.

Te damos 8 claves para gestionar las emociones con Mindfulness

1.Párate y observa.

Cuando una emoción desagradable y fuerte aparece, haz una pausa y lleva la atención a ese incipiente proceso interno que está teniendo lugar, en vez de seguir irreflexivamente el impulso.

2. Respira hondo para dejar espacio a la emoción.

Lleva la atención al cuerpo para identificar la zona en la que se produce la tensión o la contracción, lo que llamamos escanear tu cuerpo. Lleva tu respiración a esa parte para poder producir un espacio alrededor y que se manifieste en lugar de bloquearla.

3.Tomar conciencia de la emoción

A través de observar cómo se manifiesta la emoción en tu cuerpo puedes reconocerla. Ábrete de forma intuitiva a lo que te quiere decir.

4. Aceptar y permitir.

En lugar de oponerte a la emoción déjala entrar, dale espacio para que se manifieste y reconocer que está ahí, por mucho que te duela. Cuanto menos te resistas, antes se desvanecerá porque ya habrá hecho su función.

5. Se amable contigo mismo.

Acógete como acogerías a un amigo al experimentar esta emoción difícil. Reconócete compasivamente en tu humanidad, incluso con esta emoción que te atormenta.

6. Suelta y dejar ir.

Es el momento de dejar ir la emoción, es parte de ti, pero es sólo una emoción con sus sensaciones físicas. No la alimentes con tus pensamientos y despídete de ella y pueda llegar la tranquilidad.

7. Actuar o no actuar.

Una vez te has podido despedir de la emoción, es el momento de la acción. Si la situación requiere actuar, este es el momento de tomar la decisión pertinente y dar la respuesta adecuada, no desde la emoción que ya habrá perdido fuerza al ser reconocida, sino desde la conciencia.

La mayoría de las veces esa emoción difícil está ahí para que pongas conciencia en ti y no es necesario que hagas nada más.

8. Agradecer.

Esa emoción está ahí al servicio de tu vida, de tu desarrollo. Agradece el proceso, la experiencia, las tomas de consciencia y el haber sido capaz de vivirla con presencia.

Mindfulness nos ayuda a entrenar una atención calmada y despierta que nos capacita enormemente para la gestión emocional. Desarrollamos una visión clara sobre las emociones sin identificarnos con ellas, permitiéndonos descifrar sus mensajes y percatarnos de la acción necesaria.

Cuando estamos presentes en la emoción, podemos actuar desde la conciencia, desactivando la respuesta automática. Desde ahí se abre un mundo lleno de posibilidades de crecimiento, libertad y salud.

Conclusiones de cómo gestionar las emociones con Mindfulness

La sociedad está en constante evolución, circunstancia que puede generar cierta inquietud y y desconcierto, provocando que a veces nos sintamos desbordados de nosotros mismos.

Por este motivo, es vital desarrollar actividades formativas encaminadas a potenciar habilidades personales de autoconocimiento, autogestión y consciencia que reduzcan, de manera relevante, factores ligados a muchas de las situaciones estresantes a las que nos exponemos cada día en nuestra vida rutinaria.

La utilización de técnicas propias del Mindfulness, se consolida como una alternativa importante y valiosa, cuya aplicación mejora los niveles de bienestar, reduce el estrés y la ansiedad y favorece el desarrollo de la inteligencia emocional.

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Mindfulness y el estrés laboral https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/10/mindfulness-y-el-estres-laboral/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/11/10/mindfulness-y-el-estres-laboral/#respond Tue, 10 Nov 2020 15:53:32 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9283 ¿Qué relación existe entre el Mindfulness y el estrés laboral?

Cada vez más hay más empresas que forman a su personal a través de un entrenamiento mental que se enseña en el contexto del llamado Programa de Reducción de Estrés basado en Mindfulness, Atención Plena, o Mindfulness, que se originó hace 30 años en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Elementos como la alta carga de trabajo, la exigencia de los jefes y la que nosotros mismos no imponemos hacen que cada vez sea más habitual escuchar a unos y otros decir que están estresados en el trabajo y necesitan desconectar.

Cuando una persona detecta señales físicas y psicofisiológicas que le alertan de que algo les está provocando cierto malestar en su salud mental, que no saben cómo gestionar y que hay una situación que les está llevando al límite, lo más importante es pedir ayuda.

Como indica Isabel Rodero López, pedagoga en Centro TAP. Tratamiento Avanzado Psicológico, no es necesario esperar a sentir malestar para buscar herramientas que nos ayuden a prevenir el estrés laboral.

Si se dispone de un buen estado de pautas para el control del estrés y la ansiedad en nuestra rutina diaria y lo ponemos en práctica de manera habitual, sabremos manejar con éxito las situaciones estresantes que, en algún momento de nuestra vida profesional pueden aparecer.

Uno de los puntos fuertes de esta técnica, que con más frecuencia se aplica a cualquier aspecto de nuestras vidas (todo el mundo puede realizar meditación), es que los beneficios empiezan a ser claros y evidentes desde la primera sesión. Pero debemos ser constantes en la práctica.

Nos va a ayudar en recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona (cuerpo,

mente y espíritu), y en el desarrollo de una mayor capacidad de discernimiento y de compasión mediante su práctica experiencial.

¿Qué es el estrés, de qué manera nos afecta, cómo podemos manejarlo?

Todos conocemos qué es el estrés: tener presión en el trabajo, responder a una serie de exigencias excesivas, superposición de tareas, hacer frente a las crisis internas y externas que amenazan al sistema, vivir con incertidumbre, etc.

Todo esto puede asociarse a la experiencia de estrés en una persona dentro del ámbito laboral.

El estrés es una reacción innata del organismo frente a una situación de desequilibrio entre las demandas y los recursos con los que cuenta una persona para hacer frente a dichas demandas. Es una reacción de supervivencia que permite a la especie sobrevivir y adaptarse al medio en el que vivimos, en muchas ocasiones hostil.

Cuando notamos que los recursos son superados por las demandas, se activa de forma automática la reacción de estrés, que es una hiperactivación psicofisiológica del organismo para poder hacer frente a la situación.

Si esta reacción es específica, suele ser útil en el manejo de la demanda, y permite la adaptación. Pero cuando esta reacción se vuelve crónica, se genera desequilibrio y malestar a nivel físico, mental y emocional, con altísimos costos para el bienestar general y la calidad de vida de la persona.

Si el estrés se mantiene se perpetúa el estado de alerta y la reacción de estrés se retroalimenta, es decir el estrés crónico genera más estrés.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha definido al estrés laboral como una “epidemia mundial”.

Es un fenómeno creciente que preocupa mucho al ámbito empresarial por sus consecuencias: absentismo, poca dedicación al trabajo, baja en la productividad…, la OMS menciona el aumento de la tasa de accidentes y las demandas de empleados, la creciente cantidad de quejas de usuarios y el deterioro de la imagen de las instituciones.

El estrés afecta ya al 28% de los trabajadores europeos. Sólo en Estados Unidos, el estrés laboral cuesta más de 150.000 millones de dólares al año, debido al absentismo y el bajo rendimiento que produce.

Mindfulness y el estrés laboral

Ante esta situación que afecta a una gran cantidad de la población mundial, ¿qué se puede hacer?

El Mindfulness es un entrenamiento para reducir el estrés y la ansiedad.

La práctica de Mindfulness es un entrenamiento de la atención que permite a las personas desarrollar recursos internos de auto-observación y auto-regulación, brindando la posibilidad de desactivar la reacción automática del estrés crónico, a través de observar las reacciones corporales y emocionales que surgen frente a un hecho estresante.

Las personas aprenden a parar, hacer una pausa y responder de manera más adaptativa, desactivando la cadena reactiva que se genera en el estrés crónico. Esto conlleva entrenar la mente para estar plenamente atento en el momento presente, justamente lo contrario a lo que sucede en la reacción crónica del estrés.

El entrenamiento desarrolla un nivel alto de conciencia, y le permite a la persona enfocar la realidad del momento presente aceptándola, lo que implica salir del “piloto automático”, y vivir plenamente el presente tal cual se manifiesta, para poder, desde allí, dar las respuestas y hacer los cambios necesarios de manera más eficiente y consciente.

El entrenamiento en Mindfulness permite:

  • Elevar la capacidad de controlar situaciones estresantes.
  • Mayor claridad en la toma de decisiones.
  • Mayor creatividad en resolver conflictos.
  • Mantener el equilibrio y el foco mental sostenido en ambientes desafiantes.
  • Rebajar de manera intencional las reacciones de estrés.
  • Involucrarse en grupos de trabajo a través de un liderazgo auténtico y genuino.
  • Crear y mantener hábitos de trabajo saludables.
  • Acceder a un mayor nivel de calma y estabilidad.

Un liderazgo atento

La práctica de Mindfulness es un gran aporte como herramienta de liderazgo transformador. Los jefes de hoy se encuentran frente al desafío de liderar en entornos muy complejos, muchas veces al frente de equipos distribuidos por el mundo, con personalidades y culturas diversas.

Un gran líder en estos tiempos debe no solo estar capacitado para afrontar su propio estrés, sino que requiere además estar despierto, atento y sintonizado consigo mismo para poder sintonizar con los demás y con el mundo que lo rodea.

Por este motivo, muchas corporaciones han empezado a brindar a sus ejecutivos y profesionales de alto rango programas de entrenamiento en Mindfulness, como una herramienta esencial para mejorar el liderazgo en sus empresas.

 Ejercicios para la integración de Mindfulness el trabajo

Mientras acude a su puesto de trabajo, preste atención a su respiración, conectando con la sensaciones del cuerpo, la postura, las tensiones e intente estar presente allí.

Tome conciencia del momento en el que llega a su lugar de trabajo, notando cómo se encuentra en ese día, y que un nuevo día de trabajo se inicia con conciencia.

Sentado en su silla, tome conciencia del cuerpo, la postura y relaje las tensiones innecesarias que registra al prestar atención.

Durante varios días a la semana, intente cambiar el lugar de almuerzo habitual y almuerce solo y en silencio, atento a las sensaciones, a la comida, o sea, notando la experiencia, haciéndolo lento y tener plenamente presente lo que está haciendo. Use este tiempo para estar consigo mismo.

Tome unos tres minutos cada hora, para detenerse, parar y observarse. Dándose cuenta de su experiencia en el momento presente, registrando su respiración y las sensaciones del cuerpo. Continúe haciendo su tarea con atención plena.

Al terminar su jornada laboral, y en el camino de regreso a su casa, trate de hacer una transición consciente, notando que ya finalizó su tarea en ese día, y poder disponerse para estar plenamente presente al llegar a su casa.

Viva cada momento como es, no como le gustaría que fuera, conectándose con la realidad para poder tener mayor información. Esto le ayudará para adaptarse mejor a lo que está sucediendo.

Conclusiones del Mindfulness y el estrés laboral

La filosofía mindfulness nos propone, a través de un ejercicio en técnicas meditativas, ser dueños o ejercer el control de nuestra mente dejando a un lado los pensamientos recurrentes o rumiativos y centrarnos en el aquí y ahora.

Debemos buscar un profesional que nos guíe y nos ofrezca una serie de herramientas para empezar el entrenamiento:

  • Hay que comenzar cuando nos encontremos preparados.
  • Tomar consciencia.
  • Buscar un lugar tranquilo sin distracciones y un momento del día, si puede ser, a la misma hora.
  • Realizar meditaciones informales (aquellas que tienen lugar en cualquier momento, mientras llevamos a cabo actividades de la vida cotidiana).

Se puede comenzar por 5 minutos al día e ir aumentando. Y se pueden realizar prácticas informales prestando atención plena a todo aquello que captan nuestros sentidos.

En Centro Mindfulness Madrid, te enseñamos todo acerca de esta técnica milenaria.

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¿Hay relación entre el Mindfulness y el estilo de apego? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/26/hay-relacion-entre-el-mindfulness-y-el-estilo-de-apego/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/26/hay-relacion-entre-el-mindfulness-y-el-estilo-de-apego/#respond Mon, 26 Oct 2020 16:22:58 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9230 Noción de apego y su relación con otras alternativas psicológicas

Bowlby (1969), desarrolló la teoría de apego, donde propuso que el ser humano, para facilitar su supervivencia, tiene un sistema de apego que se desarrolla con la evolución, que permite que los niños busquen la proximidad de cuidadores más sabio sy fuertes, para protegerles del peligro.

Si los cuidadores están accesibles y son sensibles y responsables, los niños experimentan sentimientos de seguridad. En cambio, cuando esto no sucede, los niños desarrollan estrategias inseguras como mecanismo de adaptación.

El sistema de apego está activo a lo largo de toda nuestra vida y modera la manera que tenemos de relacionarnos con otras personas.

Asimismo, influencia la imagen que tenemos de los otros seres humanos, para saber si nos podemos fiar de ellos o no, y la imagen que tenemos de nosotros mismos respecto al afecto.

Existen varias clasificaciones de los tipos de apego, siendo una de las más sencillas la de Ainsworth y su equipo (1978), que lo divide en tres tipos: seguro, ansioso y evitativo.

En los adultos, el apego inseguro se definiría (Fraley y cols., 2000), como niveles muy altos de estas dos alternativas psicológicas:

  • Ansiedad de apego: supone miedo al rechazo y al abandono, así como gran preocupación por las relaciones interpersonales que suponen una gran fuente de malestar.
  • Evitación: es la tendencia a sentirse incómodo con la intimidad y la cercanía en las relaciones interpersonales.

El apego inseguro (elevada ansiedad de separación y evitación), está ligado, de forma consistente, con una pobre adaptación psicosocial. Pero el apego seguro (baja ansiedad y evitación), se correlaciona con variables de bienestar psicológico como adecuada regulación emocional o satisfacción en las relaciones interpersonales (Mikulincer y Shaver, 2007).

Los primeros ensayos no solo confirmaron que el mindfulness y el apego seguro demostraban correlaciones positivas (Cordon y Finney, 2008); Walsh y cols., 2009), sino que se ligan a los mismos resultados positivos: baja reactividad al estrés, mejor salud física y psicológica y mejora en la autorregulación conductual (Shaver y cols., 2007; Ryan y cols., 2007, Brown y cols, 2007; Koole, 2009).

¿Qué relación existe entre mindfulness, apego y psicopatología?

Por este motivo, hipotetizaron que el apego seguro puede ser uno de los factores relacionados con el entorno social que facilitase el desarrollo del mindfulness rasgo.

En este tema, hay investigaciones que confirman que la metacognición se asocia a un estilo de apego seguro, por lo que las técnicas como el mindfulness, que mejoran la metacognición, se espera que eleven el apego seguro (Linares y cols., 2016).

Se piensa que uno de los mecanismos terapéuticos del mindfulness, en la depresión, pero también en otras patologías, puede ser la facilitación de un apego más seguro.

Algunos estudios plantean que el miedo a experimentar emociones positivas, debido a un estilo de apego inseguro, está fuertemente relacionado con patología psiquiátrica, y media el vínculo entre alexitimia (dificultad para expresar emociones), y depresión (Gilbert y cols., 2014).

Esto se nota también en otras patologías. Así, Fossati y su equipo (2011), estudiaron si el mindfulness mediaba la asociación entre las dimensiones de apego y las características clínicas del trastorno límite de personalidad (TLP), en una muestra no clínica de estudiantes italianos.

Se confirmó que existía una asociación negativa entre niveles de mindfulness y síntomas de TLP. Las investigaciones de mediación confirmaron que el mindfulness mediaba totalmente la relación entre necesidad de aprobación y TLP.

Por consiguiente, se confirmaba que los síntomas de TLP estarían mediados por déficits de mentalización, que podría ser operativizado como bajos niveles de mindfulness.

En las relaciones hostiles, parece que el mindfulness sería mediador entre este tipo de relación y el estilo de apego, ya que sobre todo mediaría en la ansiedad de apego (Saavedra y cols., 2010).

Elevar el mindfulness para facilitar el apego seguro

Los estudios correlacionales muestran que los individuos con apego seguro como rasgo reportan niveles de mindfulness más altos que los que presentan apego inseguro (Goodall y cols., 2012).

Cuando se realizan ensayos (Pepping y cols., 2015), para evaluar si hay relación casual entre estilo de apego estado y mindfulness estado, se comprueba que los aumentos de mindfulness estado no producen cambios en el estilo de apego seguro estado.

Y al revés, elevar el estado de apego seguro no produjo modificaciones en los niveles de mindfulness estado. Esto propicia que no existe una relación casual inmediata y directa entre ambas variables, por lo menos cuando se cambian con técnicas breves experimentales.

En el futuro habría que evaluar si intervenciones de más larga duración son aptas para producir este cambio.

En otro ensayo (Davis y cols., 2016), se estudió la relación entre apego, bienestar y mindfulness mediante una encuesta online. Se confirmó que el malestar psicológico, ansiedad, estrés y depresión, se correlacionaba intensamente con el estilo de apego del individuo.

En cambio, el bienestar psicológico solo se correlacionaba con la ansiedad de apego. En definitiva, los resultados confirman que el mindfulness es un moderador importante que reduce el efecto negativo del apego inseguro en el bienestar psicológico.

El estudio más definitivo en este sentido es el de Pepping y su equipo (2014), en el que se investiga la relación entre el mindfulness y el estilo de apego, tanto en meditadores como en no meditadores, ya que la intensidad de esta asociación podría variar según la experiencia meditativa de los participantes.

Se corrobora que el mindfulness y el apego están de manera intensa relacionados en ambos grupos, pero la ansiedad de apego y la evitación explican dos veces más la varianza en los niveles de mindfulness en meditadores experimentados cuando se compara con personas sin experiencia meditativa.

La relación entre ansiedad de apego y mindfulness es mucho más alta en meditadores con experiencia, porque está mediada por la meditación. Por consiguiente, la técnica del mindfulness mejoraría tanto el mindfulness rasgo como la ansiedad de apego, confirmando que las terapias de mindfulness facilitarían desarrollar un apego seguro.

Apego y compasión

Compasión, un constructo relacionado con el mindfulness y que se considera una terapia de complemento a la del mindfulness, se ha estudiado en relación con el apego.

Un ensayo de Moreira y su equipo (2015), realizado con madres de niños en edad escolar, confirma que el estilo de apego de la madre condiciona el estilo de cuidado parental respecto a los hijos de dos formas diferentes:

  1. La evitación del apego tiene un efecto directo, originando un estilo parental poco mindful.
  2. La ansiedad de apego rebaja los niveles del mindfulness parental mediado por una baja autocompasión.

Elevar los niveles de compasión es vital para mejorar el estilo parental, sobre todo en las personas con apego inseguro. Y se ha demostrado que la autocompasión es un mediador entre la ansiedad de apego y la apreciación del cuerpo (Raque-Bogdan y cols., 2016).

La apreciación del cuerpo es crucial para unas adecuadas relaciones interpersonales, así como en la relación del individuo consigo mismo. También otros ensayos encuentran que la autocompasión se asocia a mayor apego materno fetal (Mohamadirizi y cols., 2016).

Uno de los datos más importantes en relación con el apego y la compasión es que la técnica de la compasión previamente a la práctica del mindfulness elevaría la adherencia a esta última. Pese a sus beneficios, para muchas personas es difícil practicar mindfulness y se desaniman mucho.

Esto es más frecuente en personas con estilos de apego inseguro, ya que se autocritican cuando la práctica no les sale bien, según sus expectativas.

Hay ensayos que demuestran que producir una impresión previa, con compasión antes de practicar mindfulness, facilitaría el mantenimiento de la práctica, porque aumentaría los niveles del mindfulness estado (Rowe y cols., 2016).

Inducir compasión es una práctica reciente en investigación. Leary (2007), fue el primero en hacerlo; pidió a los participantes que pensaran en alguna situación familiar de una manera autocompasiva. Esta inducción se ha usado como técnica meditativa habitual (Hofmann y cols., 2011), y como terapia (Gilbert, 2009).

Lo que muestran Rowe y su equipo (2016), es que la compasión puede ser inducida y eleva el deseo de seguir practicando mindfulness. Se cree que la razón es que la compasión puede convertir un ejercicio desafiante, como es la meditación, en algo más sencillo.

El mindfulness rasgo no modera esta asociación. Las personas con bajo mindfulness rasgo se pueden beneficiar más, pero esta muestra tiene niveles elevados de mindfulness rasgo, por lo que es necesario repetir el estudio en aquellas con bajo rasgo de mindfulness.

La adherencia al mindfulness va a aumentarse con una técnica inicial de compasión, algo que la tradición budista ya recomendaba.

Esta enorme relación entre compasión, apego y mindfulness es una de las razones por las que nuestro grupo ha desarrollado un modelo específico de compasión denominada terapia de compasión, basada en los estilos de apego (García Campayo y Demarzo, 2015).

Existen estudios que demuestran su eficiencia en enfermedades tipo fibromialgia y en la población general no clínica.

En Centro Mindfulness Madrid te enseñamos la práctica de esta técnica. 000

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¿Cuál debe ser la duración y la dosis mínima de práctica del mindfulness para que sea eficaz? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/13/cual-debe-ser-la-duracion-y-la-dosis-minima-de-practica-del-mindfulness-para-que-sea-eficaz/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/13/cual-debe-ser-la-duracion-y-la-dosis-minima-de-practica-del-mindfulness-para-que-sea-eficaz/#respond Tue, 13 Oct 2020 11:09:59 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9178 La duración estándar de la práctica del mindfulness: ocho semanas

Los protocolos fundamentales del Mindfulness son el MBSR y MBCT. Tienen una duración de ocho semanas, por lo que los estudios confirman que en este tiempo de práctica del mindfulness se pueden encontrar cambios muy significativos en diversos niveles, por lo que se considera el tiempo mínimo de práctica para notar resultados.

Modificaciones que se producen en los pacientes durante las ocho semanas de duración del tratamiento

Cuando se estudian los cambios que se producen en los alumnos que participan en los protocolos del mindfulness, como un curso de MBSR, se observa lo siguiente (Baer y cols., 2012): las capacidades y los niveles del mindfulness aumentan de forma notable hacia la segunda semana, pero los niveles de estrés percibido no se suelen rebajar hasta la cuarta semana.

Esto confirmaría que el aumento en los niveles del mindfulness son mediadores, y por esa razón preceden a reducir del estrés. Por otro lado, los cambios notados en la tercera semana de terapia predicen los cambios que ocurrirán al final del curso, tanto en mindfulness como en estrés.

Con esto se confirma que podríamos identificar a las personas que van o no a responder al tratamiento con mindfulness ya desde la tercera semana de la intervención, aunque lo que se predice es la mejora en niveles de mindfulness y no en aspectos psicológicos (Baer y cols., 2012).

Al mismo tiempo se observa cómo cambian las facetas del mindfulness del cuestionario FFMQ a lo largo del entrenamiento MBSR. Así, las facetas observar, actuar con atención y no reactividad nos enseñan cambios muy significativos en la segunda semana, mientras que no juzgar mejoraba en la semana tres.

El nivel del cambio fue mayor en no reactividad, que mejora sobre todo entre la semana uno y la dos, lo que sugiere que esta habilidad es bastante desconocida entre los alumnos antes de practicar mindfulness.

La subescala describir no mejora durante el entrenamiento, porque el MBSR apenas enfatiza el etiquetar verbalmente la experiencia, por eso es normal que esta faceta sea la que menos mejora con este entrenamiento (Carmody y Baer, 2008; Carmody y cols., 2009).

¿Son eficientes las operaciones del mindfulness de duración menor?

La pregunta es si operaciones más cortas lograrían resultados notables o incluso similares a los protocolos de ocho semanas.

Se han realizado diversos intentos de acortar los programas del mindfulness, ya que los formatos actuales son complicados de implementar en los sistemas sanitarios públicos de diferentes países.

Algunos de los programas que se han utilizado son los siguientes:

  • Pacientes con dolor de espalda crónico (Braden y cols., 2016).
  • Médicos de atención primaria (Fortney y cols., 2013; Schroeder y cols., 2016).
  • Trabajadores en general (Klatt y cols., 2009).
  • Estudiantes (Morrison y cols., 2014; Demarzo y cols., 2015).
  • Para veteranos en atención primaria (Bergen-Cico D, Possemato K, Pigeon W., 2014).

Todos ellos demuestran eficiencia en diversas variables psicológicas. En concreto, se confirmó:

  • Reducción de los niveles de cortisol salivar diurno (Bergen-Cico, 2014).
  • Mejoría de síntomas de depresión y dolor de espalda crónico y aumento de la actividad hemodinámica del lóbulo frontal (Braden y cols., 2016).
  • Disminución de estrés, ansiedad depresión, quemado profesional y despersonalización (Fortney y cols., 2013).
  • Reducción del estrés percibido y del insomnio (Klatt y cols., 2009).
  • Reducción de la mente errante y mejora de la memoria de trabajo (Morrison y cols., 2014).
  • Reducción de los síntomas de quemado profesional (Schroeder y cols., 2016).

Uno de los estudios más fuertes sobre el tema lo realizó el grupo (Demarzo y cols., 2017).

En un estudio de jóvenes universitarios comparamos de forma directa una operación de mindfulness de ocho semanas con otra de cuatro, y no se hallaron diferencias significativas en las variables estudiadas, que incluían mindfulness y afecto positivo mientras que ambos grupos mejoraban notablemente en comparación con el grupo control, que no recibió tratamiento.

En definitiva, intervenciones fundamentadas en el mindfulness (MBI) breves, pueden ser tan eficientes como los estándares de ocho semanas y mucho más aceptables por la población en general o en entornos públicos sanitarios.

Dosis de práctica formal diaria necesaria

Muchos de los avances sobre mindfulness como el MBSR y la MBCT, recomiendan una práctica formal diaria de unos 45 minutos al día, y al menos seis días por semana (Kabat-Zinn, 1990; Segal y cols., 2002).

Otras terapias de tercera generación como la terapia de aceptación y compromiso, ACT, (Hayes y Smith, 2005), o la terapia dialéctico conductual, DBT, (Linehan, 1993), están menos focalizadas en la práctica formal y tienden a incorporar más práctica informal como tarea para casa entre sesiones.

A pesar de la importancia que otorgan estos protocolos a la técnica del mindfulness en casa, los alumnos pueden encontrar casi imposible dedicar mucho tiempo para practicar (Sobczak y West, 2013). Un metanálisis de operaciones de mindfulness (Vettese y cols., 2009), comprobó que menos del 25% de los 96 estudios incluidos en el análisis ofrecían datos sobre la relación entre la práctica y la eficacia.

Trece de los 24 estudios investigados, y que sí estudiaron esta relación, confirmaron que, a más minutos de práctica durante las ocho semanas del curso, mejores resultados. En cambio, esto no se confirmó en los estudios restantes (46%).

Solo unos pocos estudios, la mayoría usando el protocolo MBSR, han estudiado la práctica del mindfulness durante un período de tiempo y su relación con los resultados a largo plazo.

En un estudio realizado con diecinueve pacientes con trasplante de órgano que completaron un curso de MBSR, los minutos de práctica durante los tres meses de seguimiento se asociaron con la mejoría en ansiedad y estrés, aunque no guardaba relación con los cambios en niveles de depresión (Gross y cols., 2004).

Sephton y su equipo (2007), encontraron que, en mujeres con fibromialgia que completaron un programa de MBSR, las que realizaron técnicas regulares durante dos meses reportaron la mayor reducción de síntomas depresivos. En otro ensayo sobre MBCT, las mejorías en los síntomas depresivos durante el seguimiento de 12 a 34 meses se relacionaron con la duración y la frecuencia de la práctica tanto formal como informal, aunque no describen cómo la pudieron medir (Mathew y cols., 2010).

Cantidad de práctica realizada en casa y relación con los resultados

El estudio más poderoso es el metanálisis del equipo de Kuyken en Oxford (Parsons y cols., 2017), quienes, investigando más de 1.400 alumnos, provenientes de 43 estudios publicados y que utilizaron los programas MBST y MBCT.

El ensayo confirma que las tareas que los alumnos realizan en casa solo constituyen el 64% de lo que se les asigna en el programa, o sea, unos 30 minutos al día durante seis días a la semana.

No hubo diferencias entre poblaciones clínicas y no clínicas, por lo tanto, no es la enfermedad la causa de la baja cumplimentación. Los escritores sugieren distintos factores causales, como personalidad de la persona, motivación para el cambio o falta de una clara expectativa de mejora. Ninguno de estos factores se ha estudiado en el mindfulness, por lo que no está clara la causa en su totalidad.

Igualmente se confirma que en una buena parte de estos estudios, existe una correlación significativa aunque pequeña, entre la práctica en casa autorreportada y los resultados de la operación. Aunque esta correlación parezca baja, es parecida a la encontrada en terapia cognitiva entre eficacia y realización de las tareas en casa (Kazantzis y cols., 2010).

Por consiguiente, merece la pena enfocar la práctica en casa porque está ligada con la eficacia. Otra variable que valdría la pena analizar para ver su relación con la eficacia, es la asistencia a las sesiones.

En Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo lo relacionado con esta técnica milenaria.

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¿Cuáles son las características de la práctica del Mindfulness que alteran su eficacia? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/06/cuales-son-las-caracteristicas-de-la-practica-del-mindfulness-que-alteran-su-eficacia/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/10/06/cuales-son-las-caracteristicas-de-la-practica-del-mindfulness-que-alteran-su-eficacia/#respond Tue, 06 Oct 2020 15:41:20 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9165 ¿Sabemos cuáles son las características?

Son numerosas las características de la práctica del mindfulness que pueden modificar su eficiencia. Desde el tipo de práctica hasta otras variables ligadas, como la frecuencia, la duración de las sesiones o el tiempo de práctica a lo largo de la vida (Baer y cols., 2008; Lykins y Baer, 2009; Soler y cols., 2014; Cebolla y cols., 2017).

Existen solamente dos estudios de desmantelamiento, diseñados para analizar los ingredientes activos de cada tratamiento, que se han desarrollado en el mindfulness.

Uno estudió el MBSR (MacCoon y cols., 2012), y el segundo el MBCT (Williams y cols., 2014). El primero, confirma que el MBSR es eficiente, pero no más que un control activo de calidad como el Health Enhancement Program (HEP).

El otro, en el de Williams y Kuyken (2012), se confirma que el mindfulness en su forma MBCT es muy útil para evitar la recaída depresiva, sobre todo en personas con traumas infantiles, no siendo tan eficaz en el resto.

En Centro Mindfulness Madrid recibirás la formación adecuada para adentrarte en esta técnica milenaria.

Efecto de las prácticas específicas del mindfulness

Carmody y Baer (2008), detallan la asociación entre las técnicas concretas del Mindfulness, como la meditación sentada, movimientos mindful y práctica informal, escaneo corporal, y las facetas del FFMQ, confirmando que cualquiera de las meditaciones formales se relaciona con todas las facetas del mindfulness, excepto con describir.

El primer estudio que investiga los distintos efectos de cada práctica del mindfulness y su asociación con los efectos clínicos es el de Kristeller y Hallet (1999).

Es un estudio abierto, no controlado, con un seguimiento a tres semanas, realizado con dieciocho mujeres obesas diagnosticadas de trastorno por atracón. En él se practicaban tres tipos de meditación:

  • Meditación mindfulness general, la práctica estándar, consistente en observar los pensamientos, sensaciones, emociones y en retornar a la respiración cada vez que la atención pierde ese foco.
  • Meditación en la comida, aplicándose a los pensamientos, emociones y conductas ligadas con el comer.
  • Minimeditaciones, que consisten en parar unos segundos y hacerse consciente de emociones y pensamientos en el momento previo a la comida o cuando se produce un atracón.

Lo que se comprobó es que la práctica de meditación en la comida está ligada a mejorías en las puntuaciones del cuestionario BES (Binge Eating Scale), o sea, con los episodios de atracón.

La minimeditación se relaciona con cambios en el Inventario de Depresión de Beck, por lo que mejora la depresión.

Un estudio (Sauer-Zavala y cols., 2013), comparó en estudiantes universitarios tres prácticas (mindful yoga, escaneo corporal y meditación sentada), tras tres sesiones de una hora a la semana. Los resultados fueron que:

  1. El mindful yoga produjo mayor aumento de bienestar psicológico que las otras dos prácticas.
  2. El mindful yoga y la meditación sentada produjo una alta tendencia a una actitud no evaluativa frente a los estímulos que el escaneo corporal. Todas las prácticas mejoraron la capacidad de describir la propia experiencia, la autocompasión y el bienestar psicológico y se redujeron las rumiaciones.

En otro ensayo que compara entre sí cuatro operaciones diferentes (escaneo corporal, mindfulness en la respiración, observación de pensamientos y bondad amorosa), tras nueve meses de entrenamiento, los resultados son (Kok y Singer, 2017):

  • El escaneo corporal origina el mayor incremento en conciencia interoactiva y el mayor decremento en contenidos del pensamiento.
  • La bondad amorosa produce el mayor aumento de pensamientos positivos y calidez hacia otros.
  • Revisar los pensamientos causa el mayor incremento en metacognición. El mindfulness en la respiración no está ligado a ningún beneficio específico.

Las cuatro prácticas ayudan a elevar la energía, el afecto positivo y la focalización en el presente y reducen la distracción de pensamientos.

Hay investigaciones sobre el dolor que muestran mejorías muy significativas a favor del mindfulness (Esmer y cols., 2010), que incluye yoga.

Por lo que serían necesarios estudios de desmantelamiento de MBSR/MBCT para ver cuáles son las técnicas más eficientes en cada patología y si es posible que el mindfulness en los movimientos corporales sea muy eficaz para batallar el dolor.

Se cree (Hervás y cols., 2016), que las prácticas de focalización de la atención, como el mindfulness en la respiración, ayudan a incrementar la regulación atencional.

En cambio, las de monitorización abierta, como el escaneo corporal y la observación de los procesos mentales producirían una disminución en la reactividad cognitivo-emocional y aumentarían el afecto positivo.

Es cierto que la asociación de prácticas de compasión y del mindfulness puede cambiar los resultados. En un estudio de Feliu-Soler y su equipo (2017), el hecho de añadir tres sesiones de compasión a un entrenamiento previo de mindfulness, causaba un elevado impacto en la aceptación, un aspecto importante en el mindfulness.

El efecto era mayor que en otras variables relacionadas directamente con la compasión, lo que sugiere que ambas prácticas se potencian mutuamente.

Sobre la duración de la sesión de meditación

En la investigación de Cebolla y su equipo (2017), la relación entre la duración de la sesión y el nivel de mindfulness dependía del tipo de meditación.

Por esto, en el caso de la atención focalizada, su duración predecía cuatro de las cinco facetas del mindfulness (actuar con conciencia, observar, no juzgar y no reactividad).

En cambio, la duración de la sesión de meditación en monitorización abierta no se correlacionaba con el mindfulness. En el ensayo de Soler y sus colaboradores (2014), la duración de la sesión solo se ligaba con observar, pero dado que observar es un elemento clave en la práctica del mindfulness (Lilja y cols., 2013), se considera que la duración de la sesión es muy importante en el desarrollo del mindfulness, sobre todo cuando se practica atención focalizada.

Frecuencia de la práctica

El estudio de Cebolla y sus investigadores (2017), demuestra su importancia en el desarrollo del mindfulness, ya que se asocia a diversas facetas del FFMQ, aunque también está relacionado con el tipo de práctica.

Por lo tanto, observar se relaciona con la frecuencia de la práctica informal; no juzgar con la frecuencia de atención focalizada y monitorización abierta, y no reactividad con la frecuencia de monitorización abierta.

Estos datos coinciden de manera parcial con otros escritores (Baer, 2008; Soler y cols., 2014).

Debemos destacar que Baer (2007), propone que estas tres facetas son nucleares, para poder entender los cambios que se producen en los meditadores de larga duración, y que son las que más están asociadas con la reducción de los síntomas y la mejora del funcionamiento psicológico.

Este descubrimiento también iría a favor de la importancia de acumular ejercicios a lo largo de los años para ayudar a incrementar los niveles de mindfulness (Bergomi y cols., 2015).

¿Entrenamiento en grupo o individual?

Una investigación examinó la importancia del grupo como factor de cambio en adultos que recibían el MBSR, y se administraron los cuestionarios General Symptom Indez (GSI), Sympton Checklist-90-Revised y Medical Symptom Checklist (MSC), antes y después de la operación.

Los modelos de análisis multinivel corroboraron que, tras haber controlado por valores basales, el grupo explicaba el 7% de la variabilidad del GSI, pero 0% del MSC (Imel y cols., 2008).

Los aspectos grupales tienen que ser tenidos en cuenta a la hora de utilizar el Mindfulness.

Al utilizarse nuevas tecnologías, también se demuestra que, cuando los estudiantes de medicina quieren entrenarse en mindfulness usando procedimientos online, la formación en grupo con otros pares es mucho más satisfactoria y facilita las modificaciones positivas esperadas con el mindfulness (Kemper y cols., 2015).

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¿A qué llamamos el modo ser y el modo hacer de la mente en el Mindfulness? ¿Cuáles son los tipos de felicidad ligados a ambos modos de la mente? https://centromindfulnessmadrid.com/2020/09/28/a-que-llamamos-el-modo-ser-y-el-modo-hacer-de-la-mente-en-el-mindfulness-cuales-son-los-tipos-de-felicidad-ligados-a-ambos-modos-de-la-mente/ https://centromindfulnessmadrid.com/2020/09/28/a-que-llamamos-el-modo-ser-y-el-modo-hacer-de-la-mente-en-el-mindfulness-cuales-son-los-tipos-de-felicidad-ligados-a-ambos-modos-de-la-mente/#respond Mon, 28 Sep 2020 09:44:10 +0000 https://centromindfulnessmadrid.com/?p=9137 Concepto de modo ser y hacer

Desde un punto de vista de neurocognitivo, el mindfulness puede identificarse como un proceso cognitivo muy complejo, no narrativo, que se ha llamado “modo ser”, en contraposición con la forma común y caótica en la que funciona nuestra mente en la vida diaria, que se describe como “modo hacer” (Williams, 2010).

El modo hacer se define como un método de funcionamiento de la mente enfocado a la consecución de una meta, en el que se está preocupado en revisar el pasado y el futuro con lo que el presente tiene una importancia mínima.

La mente tiende a divagar de manera continuada, con un incesante y cansado diálogo interno, en el que se analizan las diferencias entre cómo son las cosas y cómo nos gustaría que realmente fuesen.

Lo que nos ocurre es etiquetado y juzgado como bueno/malo o agradable/desagradable, con lo cual nos apegamos a algunas cosas y queremos evitar otras. Este es el modo común de funcionamiento de nuestra mente y pocas veces imaginamos que pueda existir alguna otra forma de estar en el mundo.

En la manera mindful, también llamado no narrativo o modo ser, la finalidad no es conseguir ninguna meta concreta, no hay nada especial que hacer, ni a donde ir. La realidad no es de una forma determinada, porque la apertura, la flexibilidad mental y la aceptación son totales.

Como no existen expectativas determinadas, la mente no analiza las discrepancias de estas con la realidad. El foco cognitivo del modo ser consiste en aceptar y permitir la experiencia de los fenómenos que asoman en el presente, en nuestra vida cotidiana, sin ejercer ninguna presión para cambiarlos y sin juzgar.

Este estado mental tiene que ser alcanzado de manera intencionada, por lo menos inicialmente, ya que es muy distinto al proceso normal de nuestra mente. Con tiempo y mucha práctica este estado llega a volverse natural y se automatiza.

Este método está más en contacto con la experiencia inmediata, originando una forma no narrativa, no conceptual de relacionarse con el mundo que nos rodea.

El modo ser no trata de un estado antinatural o alterado, donde toda actividad tiene que parar. Tampoco la finalidad es mantenerse siempre en modo ser, ya que la realización de actividades intelectuales o de las que conlleven una meta, deben desarrollarse en el modo hacer.

Lo que se pretende es no mantenerse instalado sistemáticamente en el modo hacer, atrapados en nuestro diálogo interno, incluso cuando paseamos o no tenemos una obligación específica.

La práctica del Mindfulness nos permite pasar del modo hacer al modo ser de manera voluntaria y consciente, adaptándonos de una manera más idónea a la realidad.

Estos dos procedimientos de funcionamiento mental no siguen un modelo del tipo “todo o nada”. El tema no es ahora estoy exclusivamente en modo hacer o exclusivamente en modo ser, sino que constituye un modelo continuado de interacción entre ambas formas de funcionar.

Puedo estar funcionando a un 80% en modo hacer y a un 20% en modo ser, o a un 50% en cada modo. Lo ideal sería modular la intensidad del modo hacer o ser que necesitamos en cada actividad.

El modo ser está ligado al bienestar psicológico. En cambio, el modo hacer está más asociado a la patología, sobre todo cuando lo usamos no para solucionar temas de la vida cotidiana, sino para cambiar estados psicológicos.

El protocolo de MBCT (Mindfulness-Based Cognitive Therapy), estudia que la principal habilidad que desarrolla el mindfulness es la capacidad de poder modificar el modo de funcionamiento de la mente de hacer a ser (Segal y cols., 2002).

Otra opción de entender los modos hacer y ser puede ser desde la perspectiva social (Samuel, 1990): el modo hacer es egocéntrico, enfocado en el yo, en la personalidad. Esta es una característica muy típica de las sociedades occidentales desarrolladas.

En cambio, el modo ser se consideraría sociocéntrico, o sea, que se olvida del individuo en beneficio de la sociedad, del grupo. Por el contrario, esta perspectiva de ver el mundo es habitual en sociedades no occidentales, no desarrolladas.

Tipos de felicidad afiliados a ambos modos de la mente

Desde Aristóteles, se considera que tenemos dos tipos de felicidad muy diferentes, aunque no son necesariamente excluyentes.

La felicidad hedónica va asociada a la mente en modo hacer y es característica de Occidente, aunque se puede encontrar en todas las sociedades.

Como la felicidad está fuera, estamos siempre intentando encontrar ese objeto que nos hará felices (como lograr un buen trabajo, terminar la carrera, tener pareja, hijos, etc.).

Perseguir ese objetivo nos puede producir placer durante unos meses, pero al poco tiempo necesitamos otro objeto y comienza de nuevo la etapa.

Como la felicidad no está en este momento porque no tenemos el objeto, el presente es el lugar donde luchamos para lograr eso que creemos nos hará sentir felices.

De esta manera, el presente apenas nos interesa porque no está el objeto deseado, siempre estamos centrados en el pasado (para ver lo que hemos conseguido), y en el futuro (para comprobar lo que nos queda por conseguir todavía).

Es un proceso muy adictivo, siempre cambiante e insatisfactorio.

Por el contrario, la felicidad eudaimónica, asociada a la mente en modo ser, y más tradicional de Oriente, considera que la felicidad está ya en el interior de nosotros, por tanto, no hay nada ni conseguir nada externo.

Va asociada a la falta de expectativas sobre cómo tiene que ser el mundo y nosotros mismos, y a la aceptación de que el mundo tiene que ser así, sin tener sentido intentar modificar las cosas que no podemos cambiar (eso no quiere decir que no hagamos planes, y que sí intentemos cambiar lo que realmente podemos).

Puesto que la felicidad está aquí y ahora, el presente es el único momento importante, y este tipo de felicidad no puede producir adicción ni agotamiento. Es la auténtica felicidad.

Si quieres aprender meditación, en Centro Mindfulness Madrid te enseñamos todo sobre esta práctica milenaria.

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